Un apacible primero de Junio de los 80 veía la luz el
esperado heredero de un largo linaje de pura sangre burgenses, un linaje
anclado a estas tierras de vino y torrezno desde que el mundo es mundo, o al
menos desde que hay alguien para contarlo.
Tan magno heredero estaba
encaminado, como no podría ser de otra manera, a acometer grandes hitos dentro
de la comarca,que no lleva, pero debería llevar su nombre. Desde muy joven
demostró ser diferente a los demás, fruto de lo cual desarrolló su pasión por
el Athletic Club en plena meseta castellana.
Eduardo no era uno más, él
representaba el ying cuando todos éramos el yang, equilibraba las
descontroladas fuerzas telúricas que sobrecargaban hasta límites insanos todo
garito que pisábamos. Orden y tradición, el punto de mesura y sentido común,
van de la mano con uno de los makokis más políticamente correctos, aunque no
exento de “chinchar”, o de desfasar en fiestas, con faldas y pelo oxigenado
mediante. Él ha sido el Bricokoki más celebérrimo, siempre con un martillazo
por dar, una bombilla que cambiar o un banco que barnizar. Elegante con
sombrero de copa, racing cabalgando una vespa o su deportivo, o manga
blandiendo su katana, Edu siempre sabe donde y como estar, aunque en algunas
ocasiones su intención no esté del todo clara. Azote de getones, amigo de Rubalcaba, pionero en la 2000 cada tarde, son muchas las facetas de nuestro amigo. Por todas estas cosas y todas
las que están por llegar (y las que no llegarán pero diremos que llegaron, la verdad en estos casos es secundaria), queremos felicitar en su cumpleaños a este gran
amante de la iluminación multicolor, pieza fundamental del engranaje rojinegro, y que si no existiera, habría que inventarlo.
MUCHAS FELICIDADES EDU!
Se podría decir que su intención es clara
ResponderEliminarEn fin... muchas gracias y espero poder celebrarlo con vosotros como se merece un dia este verano y seguir aguantandos durante muchos años mas. Os quiero caris.
ResponderEliminarFdo: Eduardo Sanz Laina